Si duele un recuerdo, te cura el olvido
No lo llames, no lo llames, no lo llames, no lo llames.
Pero ¿ por qué?
No hizo falta nada más.
Me daba igual todo, me daba igual caerme, me daba igual arrastrarme, no me importaba nada, era simplemente arriesgar.
Arriesgar como cuando lo hice 8 meses atrás. Luchando contra todo y más.
Por supuesto no hubo contestación al mensaje, pero no era de extrañar, tampoco nadie había querido mantener una conversación telefónica conmigo, tampoco nadie tuvo esa especial valentía que no caracteriza a muchos para dejar las cosas claras. Que fácil es esconderse.
Por supuesto, tras esas 5 palabras, ya esperaba algo malo.
Las lágrimas seguían brotando. Una tras otra, vaciándome por completo en forma de algo más que palabras bonitas que yo había creído tener durante todo este tiempo.
¿Cuantos minutos? 32 exactos.
32 precisos minutos hasta que me dio la orden de paso.
Y qué bonito sería decir que si, que todo se arregló, que a nadie se le tatuó la palabra desesperación en la frente.
Pero fueron todo argumentos sin sentido queriéndome decir que yo, ya no formaba parte de su sueño. Siempre tuve la impresión de que las palabras rebotaban y se iban, de que nada de lo que esa voz tan sumamente fría, radical, esquematizada, casi rozadora de lo amistoso, decía la verdad durante esos pocos minutos de agonía.
Si estuve engañada durante 8 meses, ¡Por favor! que me devuelvan al mentiroso.
Que me devuelvan al escritor de esas tan bonitas narraciones que mantenían una melodía de principio a fin, al inventor de la esperanza y la salvación. Que me devuelvan al poeta de esos 'te quiero' que siempre supieron bajar las defensas de esta estúpida adolescente, a la persona que me enseñó a querer, a aprender....A la persona que me enseñó a dormir junto a él, y detener el tiempo.
A él, que siempre supo darme un beso cuando lo necesité, que hacía que la respiración se entrecortase, que aceleraba a esta chiquilla cuando sabía que en 5 minutos lo tendría al lado, que supo cuidarme como nadie lo hizo nunca, que tocaba un buenas noches princesa todas las noches, que depositó en mi su confianza, que me dio segundas oportunidades aunque yo siempre supiera que él era demasiado para una niñata de 15 (ahora 16) años
Que me devuelvan mi vida, por favor.
De nada sirvió...No sabré nunca decir si de verdad creí morir, o si ya estoy muerta, sin ti.
La canción tenía razón: In other words until I DIE.

Keys25 dijo
Ains...
18 Noviembre 2008 | 03:36 PM